Narcoelecciones en Michoacán: PROCESO
Dos cárteles del narcotráfico –el del Golfo y el de Sinaloa– llegaron a Michoacán para quedarse… Sin que ninguna autoridad pueda frenarlos, sus ramificaciones se extienden a Guerrero, Jalisco y Colima –el llamado Triángulo del Pacífico–, mientras que en el estado de Michoacán han ido acumulando poder político e intervienen ya directamente en la contienda electoral que se libra en la tierra natal del presidente Calderón, señala la edición 1608 de PROCESO. De acuerdo con un amplio informe de inteligencia sobre el crecimiento de los cárteles elaborado por la PGR, la Secretaría de Seguridad Pública y la Secretaría de la Defensa Nacional, al que este semanario tuvo acceso, los cárteles de Sinaloa y del Golfo desarrollaron una estrategia política de gran alcance con la que buscan “aceptación social” y ser vistos como grupos benefactores, sobre todo en Michoacán, la principal puerta de acceso al codiciado Pacífico mexicano, dice PROCESO. Y hasta la fecha su plan ha resultado exitoso, aunque no ha estado exento de choques fatídicos. Mediante sobornos, labores de convencimiento o amenazas de muerte, ambas organizaciones han incorporado a sus redes criminales a presidentes municipales, síndicos, regidores y tesoreros en por lo menos una veintena de municipios del estado –compuesto por 113 demarcaciones–, la mayoría de ellos colindantes con Guerrero, Colima y Jalisco, plazas históricamente en disputa.
















